Antes de empezar a hablar de ruido en los oídos, tinnitus o acúfenos (son los nombres más comunes) me gustaría indicar que los datos técnicos han sido obtenidos de un fabricante de audífonos que tiene una línea especializada en tratamiento de este problema y un departamento de formación continua para audioprotesistas y un blog especializado en tinnitus. (beltone, tinnitus)

tabla-audición

También quiero advertir que el resto de contenido no se basa en estudios científicos como he publicado en otros casos, entre otras cosas porque no hay demasiada documentación sobre este trastorno.

Se trata por tanto de conclusiones propias, basadas en mi propia experiencia y como tal hay que tomarlas.  Dado que no somos muchos los profesionales que nos interesamos por los ruidos, por su complejidad, su baja rentabilidad económica y el tiempo de dedicación, es probable que haya técnicas desarrolladas por otros compañeros que también funcionen con sus pacientes.

El acúfeno (que es como a mí me gusta llamarlo) es un sonido que percibimos de forma espontánea pero que no hay “nada” que lo esté produciendo, es decir, es un sonido fantasma, creado por nuestro organismo, una ilusión de nuestro cerebro o como se suele poner en los libros,  de origen idiopático, vamos que no sabemos de dónde viene.

Se puede percibir:

  • En un oído.
  • En ambos oídos.
  • De forma indeterminada, muchos de mis pacientes dicen “no se, lo oigo en la cabeza”
  • De forma constante o intermitente.
  • Continuo o a pulsos.
  • Sonido muy elevado, medio o bajo.
  • Un sólo sonido o varios.   Todos a la vez o varían en el tiempo

¿Cuándo hay que tratarlo?  Muy sencillo, cuando nos molesta para nuestra vida cotidiana, es decir, cuando nos genera ansiedad, falta de concentración, no nos deja dormir,… de cualquier modo, a pesar de que no es grave, yo siempre aconsejo avisar al médico de cabecera, para que, teniendo en cuenta nuestra historia decida si procede visitar al otorrino, cardiólogo, un psicólogo,….

¿Qué puedo hacer yo? Bueno, en general el audiprotesista.  Lo primero hacer una acufenometría o medición aproximada del tipo de sonido y su intensidad y a partir de ahí, ser sincera, mi experiencia me dice que hay varias situaciones, unas con mejor solución que otras y que sólo funciona bien la terapia si el paciente comprende bien cuál es su problema y cuál va a ser nuestra actuación:

  1. ACÚFENOS BAJOS SIN PÉRDIDA AUDITIVA.  Si el especialista ya ha dicho que no hay ninguna enfermedad a tener en cuenta, genero o no problemas en la vida cotidiana del paciente yo le recomiendo:
      • Visitar a un psicólogo, que le ayude a comprender el funcionamiento del ruido, a controlarlo e incluso a dejar de oírlo.
      • Aprender técnicas de relajación, respiración, yoga e incluso meditación
  1. ACÚFENOS BAJOS CON PÉRDIDA AUTIDIVA.  Estos normalmente se solucionan con la adaptación de las prótesis auditivas y la rehabilitación auditiva que yo realizo en todas mis adaptaciones.  En estos casos, también recomiendo que aprendan técnicas de relajación.
  2. ACÚFENOS MEDIOS CON PÉRDIDA AUTIDIVA.  En estos casos se incluyen variables.  En muchos de ellos sucede como en los bajos, se corrigen al recuperar la audición, pero si esto no sucede, realizamos una terapia de disminución de acúfenos basada en emisión de ruido a través de su propia prótesis.  La duración, intensidad y variación de éste ruido es totalmente personalizada en función del tipo o tipos de ruidos y la evolución del paciente.  En estos casos también contamos con:
      • Apoyo en técnicas de relajación, respiración, yoga, meditación,…
      • Seguimiento por el médico de cabecera y/o el otorrino para determinar si es necesario el  uso de fármacos que ayuden a la relajación.
      • Tratamiento psicológico de apoyo a la terapia de ruido.

Y hasta aquí están los casos con buen pronóstico y con resultados finales generalmente satisfactorios, con una eliminación casi total de los acúfenos y mejora notable en la calidad de vida.  En el resto de casos, ACÚFENOS FUERTES con o sin pérdida auditiva, los audífonos y la rehabilitación de la pérdida si la hay alivian algo los síntomas, pero generalmente no lo suficiente.  Muchos profesionales deciden dejarlos como están porque además al comienzo de las terapias anti-ruido los acúfenos pueden aumentar, sin embargo mi experiencia me dice que hay que tratarlos, explicándoles que los resultados no vana a ser los deseados.

Yo procedo de la siguiente manera:

  • Adaptación de las prótesis auditivas y rehabilitación si existe pérdida.
  • Medición de los acúfenos (acufenometría) durante 1 mes, 2 veces a la semana, una por la mañana y otra por la tarde.
  • Informe para el médico de cabecera y el psicólogo.
  • Comienzo de las visitas al psicólogo que le ayude a relajarse, a aceptar su problema y a saber llevar el tratamiento anti-ruido.
  • Comienzo de la terapia anti-ruido de forma paralela al tratamiento psicológico y farmacológico si el médico así lo decide.
  • Las revisiones dependen de cada paciente y el uso de los “ruidos” de los audífonos, por lo menos en mi caso no los utilizo como en el resto de tratamientos.