Hasta no hace mucho tiempo, la creencia popular e incluso la de muchos profesionales de la óptica y la oftalmología recomendaba no corregir pequeñas miopías o no corregir la miopía en su totalidad buscando con ello evitar su progresión.

La miopía es un defecto refractivo que provoca una visión borrosa de los objetos lejanos.  En un ojo miope, la imagen de los objetos no se proyecta en la retina sino “antes” de la retina, haciendo que la imagen final que llega a los fotorreceptores retinianos sea una imagen borrosa.  La causa de este defecto tiene que ver con el equilibrio entre la curvatura corneal, la potencia del cristalino y la longitud axial del ojo.

La visión de un miope bajo (1D, 2D o 3D) se puede asimilar a la siguiente imagen.

La incidencia de la miopía además está aumentando de forma alarmante en los últimos años, se cree que asociada a los nuevos hábitos de vida, pero por no extenderme os dejo un enlace a un post anterior sobre la incidencia y métodos de corrección de la miopía en niños (aquí)

Por ello, la siguiente pregunta cada vez toma más importancia:

  • ¿qué sentido tiene hipocorregir a un niño? En un principio se pensó que al relajar la acomodación sufriría menor aumento de la miopía.
  • Desarrollará mal su sistema visual por no estimularlo al 100%
  • Llevar gafas y a pesar de ello no ver bien?

En 2006 se publicó un estudio conjunto realizado por Adler y Millodot en los departamentos de Optometría del “Hasdassah College of Technology” en Jerusalén y la Escuela de optometría y ciencias de la visión de la Universidad de Cardiff (UK). Podéis leer el estudio completo aquí.

Este estudio lo que hace es una comparación entre niños de 6 a 15 años sanos, con buena visión binocular, no estrábicos y una agudeza visual buena, con graduaciones inferiores a -6D.

Se realizó un seguimiento semestral de la evolución de los niños, que utilizaban su gafa con corrección todo el día, la mitad de ellos, seleccionados de forma aleatoria, utilizaron la corrección completa y la otra mitad fueron hipo corregidos.

Las conclusiones del estudio, aunque no tienen valor estadístico por los valores de diferencia y por el tamaño de la muestra, sí son interesantes para la práctica clínica y fueron las siguientes:

  • El grupo de niños hipo-corregidos incrementó su miopía 0,17D más que el grupo de niños totalmente corregido.
  • La hipo-corrección no produce beneficios y en todo caso incrementa la progresión de la miopía.
  • Las diferencias no son estadísticamente significativas, hay estudios como los realizados por O’Leary que hablan de diferencia de 0,23D en un estudio más largo y con el doble de sujetos a analizar.
  • Hipo corregir no se puede considerar una técnica para frenar la progresión de la miopía, incluso la borrosidad en lejos puede resultar inadecuada.
  • Es importante tener en cuenta que en la progresión de la miopía afectan también otros factores como son la genética, los factores ambientales así como el estilo de vida.

En resumen, los diferentes estudios hablan de que la miopía progresa entre 0,38D – 0,55D al año en los niños totalmente corregidos y alrededor de 0,6D en los hipo corregidos.