Y comienzo a sacarle partido a mi regalito del fin de semana… yo ya intuía que el “estigma” de llevar gafas en la infancia era más cosa de la educación que les transmitimos a los niños que de la maldad de los últimos, pero leyendo y leyendo he descubierto una historia curiosa.

Antes del s.20 las gafas chinas tendían a ser mayores y más ostentosas que la mayoría de las gafas occidentales.  La cáscara de tortuga era popular ya que se creía que daba buena suerte, de ahí viene lo de las “gafas de concha” pero no son las bondades de la cáscara de tortuga lo que popularizó las gafas, existe claro está otro motivo para esta exuberancia, en Oriente, las gafas nunca fueron estigmatizadas como sucedió en Occidente, de hecho ocurrió todo lo contrario.

El que tenía aptitudes para el aprendizaje podía alcanzar el más alto nivel social.  Los que pasaban bien los exámenes imperiales podían aspirar a más poder, por ello, el niño estudioso con gafas, lejos de ser importunado por sus compañeros como sucede en occidente, eran vistos como potenciales burócratas mandarines que podrían convertir su vida en un infierno en el futuro.

De echo, la moda actual de usar gafas sin corrección para parecer intelectual no es nada nueva, se han encontrado ejemplos de gafas chinas antiguas con lentes no graduadas y se utilizaban en un intento de parecer inteligente.