En varias ocasiones he hablado de lo poco que me gusta el cine en 3D y todavía menos me gustan las videoconsolas con ésta tecnología, y no hablo de una cuestión estética o de preferencia personal, estoy hablando desde un punto de vista técnico.  Lo comentaba durante el festival de cine de comedia de Tarazona cuando algún actor nos preguntaba nuestra opinión sobre el tema (ver artículo).

Para que me entendáis fácilmente, para tener visión en 3D, es decir visión en profundidad son necesarias varias cosas

  1. Buena agudeza visual, lo que conocemos como “buena vista”, en amgos ojos
  2. Buena alineación ocular, es decir sin presencia de estrabismo (que no “crucemos un ojo”)
  3. Buen equilibrio binocular

Empecemos a explicar los tres puntos

1. Buena agudeza visual

La agudeza visual es “la capacidad del sistema de visión para percibir, detectar e identificar objetos en condiciones e buena iluminación”.  Si a la misma distancia una persona distingue una letra más pequeña que otra, el primero tiene mejor agudeza visual.

Si no tenemos buena vista en ambos ojos, difícilmente podremos ver las “dos imágenes” que nos proyectan en el cine en 3D, o bien si un ojo ve mejor que otro las veremos tan diferentes que nuestro cerebro no será capaz de unirlas.  Este es el menor de los problemas porque en un porcentaje elevado de los casos, si hay un ojo que necesita graduación óptica y el otro no se puede corregir y se iguala la percepción de ambos ojos

imagen con mala visión e imagen con buena visión

Imagen buena e imagen con ojo vago

2. Buena alineación ocular

Esto es más complicado, tiene que ver con el “estrabismo”, cuando cruzamos un ojo la información que le damos al cerebro es muy diferente de un ojo a la del otro y en la mayoría de los casos el cerebro “elimina” la peor imágen quedándose sólo con una, esto nos lleva a la imposibilidad total de disfrutar de la tecnología 3D.  Incluso en los casos en que el estrabismo se corrige con gafa o incluso con intervención, dado que la estereopsis (visión en 3D) se desarrolla en el primer año de vida y a pesar de la corrección temprana es muy difícil recuperar en su totalidad.  Seguro que Trueba no dirigirá una película en 3D

Diferentes tipos de desviación estrábica

 

3. Buen equilibrio binocular

Y aquí es dónde entramos la gran mayoría de usuarios del 3D, somos:

  • Personas con un ojo vago y por tanto, remitiéndome al punto 1 con mucha dificultad para ver el 3D
  • Personas con buena visión y sin necesidad de corrección pero cuya capacidad de movimiento de los ojos hacía dentro y hacía fuera está reducida (convergencia y divergencia) que con el “estrés” que genera la visión en 3D forzada se pueden desequilibrar derivando en dolor de cabeza en el mejor de los casos y visión doble al salir del cine durante un rato en el peor (técnicamente se conoce como descompensación de una foria).
  • Y el colmo, mi caso, la causa de escribir este artículo, usuaria de gafas, con un equilibrio binocular justito (mucho más común de lo que parece), que entra en el cine con ilusión (y con su gafa por necesidad y vocación) y sale con un insoportable dolor de cabeza, una horrible marca en la nariz y las orejas, los ojos rojos como tomates y una experiencia de usuario para olvidar, ya que dos gafas, una encima de otra no es la mejor de las experiencias para una tarde de ocio.

Y como he incluido demasiada explicación técnica en el post de mañana os cuento cómo funciona el cine en 3D para que entendáis de forma completa cuáles son las limitaciones de un porcentaje elevado de la población, y como dicen ahora en las redes sociales…. el cine en 3D siempre se llamó teatro.